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Uno de los lugares que no se puede pasar por alto a la hora de viajar a Praga es La Plaza de Wenceslao, un bulevar lleno de historia y transitado por miles de personas durante el día. Antiguamente, era el mercado de caballos de Praga más importante, pero no fue hasta el reinado de Carlos IV cuando se fundá la plaza con el nombre con el que ahora se la conoce.
Esta plaza ha sido testigo de muchos acontecimientos, protestas y celebraciones. El acontecimiento que más gente celebró en esta plaza fue la caída del comunismo en La República Checa.
La Plaza de Wenceslao tiene unas dimensiones considerables, casi 700 metros de largo (comprendidos entre Mustek hasta el Museo Nacional) y 60 metros de ancho. A lo largo de la calle se pueden encontrar cafés, restaurantes, tiendas, hoteles y diversidad de establecimientos donde poder entretenerse. Actualmente se planea hacer pasar el tráfico bajo la plaza para que los viandantes se sientan más a gusto y tranquilos.
Destaca en esta plaza la estatua ecuestre de San Wenceslao, esculpida en bronce y obra de Josef Mysbek, situada ante el Museo Nacional.
IMAGENES ILUSTRATIVASImagen de La Plaza de Wenceslao
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